Un reconocimiento; Una historia..
Por Fernando Despradel
Es muy difícil redactar estas líneas, cuando el protagonista se trata de uno mismo.
Pero el deber llama y entiendo que el relato es de interés.
El pasado jueves, varias personas ligadas al mundo de la seguridad electrónica en el país recibimos la honrosa distinción de «Pioneros» de la seguridad electrónica en el país de parte de la Asociación Latinoamericana de Seguridad -ALAS-, en un lucido evento el cual contó con charlistas internacionales de valía y de profesionales dominicanos debatiendo temas con mucha agudeza y profundidad.
Además de mi, galardonaron a Lucile Houellemont de Domican Watchman, Fernando Fernández por Seguritec, Jose Estrella de Omnitronic (Santiago) y el presidente de ID Cop.

A decir verdad, este marchante es el «pionero» de mayor antigüedad en el sector, con más de medio siglo de ejercicio.
Originalmente Sisteconsa, el nombre del principio se dedicaba a la venta y servicio de los Relojes Controladores de Asistencia, renglón del cual éramos líderes indiscutibles en el mercado criollo, por un servicio ágil, una máquina de excelente tecnología y al mejor precio.
Ideamos incursionar en el mercado de la seguridad electrónica orientado a proteger en principio a negocios pequeños y medianos e ir escalando otros nichos paulatinamente.
El local de Sisteconsa era la marquesina de mi casa, la cual habíamos cerrado.
La pequeña área se dividió en dos: una oficina recepción y la otra, taller y almacén.
Estamos hablando de 1980, no existían suplidores de equipos, ni materiales y menos técnicos con alguna experiencia en la materia.
Tampoco existían los courriers para un abastecimiento ràpido del exterior.
Nuestro local se convirtió en laboratorio en principio, conseguimos algunas piezas y equipos de una empresa de gente bonachona de Puerto Rico.
A tropiezos y dándonos muchísimas veces contra la pared, finalmente armamos nuestro flamante «sistema electrónico de seguridad» (no utilizabamos la palabra alarma para no quitarle brillo al servicio).
Hablarle a los clientes de seguridad electrónica era como hablarle de una película de James Bond o Star Wars y de un momento a otro me convertí en invitado frecuente de programas de TV y radio con altos niveles de audiencia, como El Gordo de la Semana, Otra Vez con Yaqui, Huchi Lora, Nuria Piera y la lista es larga.
Siempre proyectamos una imagen nítida en nuestros avisos, recuerdo que hicimos un acuerdo con el maestro Manuel Tejada para un jingle, con la voz más respetada: Teo Veras.
Nuestra meta original era instalar 100 sistemas en compraventas, salones de belleza, colmados..pero rápido el nicho se fué ampliando.
La dinámica operativa nos llevó a contar con una receptora digital para monitorear los sistemas, al inicio de una manera muy especial y folklórica.
Luego se hizo con todas las reglas del librito, con la intermediación de un poderoso software.
En el 2000 inauguramos el Universo de la Seguridad, una edificación con una arquitectura moderna concebido especialmente para nuestra operación.
Llegamos a contar con 25 motorizados para brindar soporte a nuestros usuarios, repartidos por todo el Gran Santo Domingo y un cliente especial en Haití.
Alarma 24 llegó a concertar alianzas especiales que nos permitieron estar en las cajas de pizza, de una de las cadenas más populares del mercado, en la factura de cada cliente de la taberna más vieja del nuevo mundo, transformado en el Restaurant Pate Palo y para no hacer la lista extensa, en las fundas de la mayor cadena de tiendas de video de entonces.
Ya copabamos todos los sectores del mercado y si me preguntaran cuales fueron objetivos especiales protegidos por Alarma 24, no titubearía en decir que fué el lugar de la figura más venerada y apreciada por los dominicanos, el santuario de la Virgen de la Altagracia en la Basílica de Higuey.
Agradecido estoy a ALAS, a su capítulo dominicano presidido por el excelente profesional de la seguridad, Ing. José Abréu por el reconocimiento otorgado.
Y finalmente debo confesar que lo iniciado en una humide marquesina es una próspera y creativa industria, que mueve millones de pesos y una fuerza laboral especializada de centenares de técnicos , vendedores y especialistas, de lo cual me siento muy orgulloso de ser «pionero» de todo ese maravilloso entramado.
