Trucajes y engaños de negociantes inescrupulosos. Otros, son serios.
Por Fernando Despradel
Uno de estos días adquirí una camisa en una tienda de una famosa cadena de prendas de vestir, recibiendo atenciones muy profesionales de un dependiente que en segundos ubicó exactamente el atuendo que se ajustaba a mi anatomía, con el color demandado.
El precio resultó astronómico -a pesar de la calidad de la ropa y del descuento aplicado.
Un generoso bono adicional me tranquilizó, éste debía utilizarse en el departamento femenino con una fecha de vencimiento próxima.
Llegué a casa con mi camisa de lujo y el bono para mi compañera, que trató de utilizar en los días subsiguientes, pero para sorpresa de ella todos los artículos de la tienda incluían un descuento, cuya condición impedía la aplicación del famoso bono.
Un solemne engaño que la dama sintiéndose burlada y con toda razón, le dejó el bono en las manos a la vendedora para que continuaran engañando a incautos.
Periódicamente observo en supermercados rimbombantes ofertas de artículos de alta rotación, pero al observarlo detenidamente, pude darme cuenta que dichos descuentos estaban compensados con «una menor cantidad» en una clientela «indios».
Pero existen negocios serios, la semana pasada asistí a una nueva tienda de una cadena de supermercados que ofrecían un bono de 20% de todos los productos de su inventario, sin restricción alguna.
Estuve haciendo un arqueo de los productos de mayor rotación y debo confensar que no aprecié variación alguna en todos ellos.
Los bonos adquiridos, que se correspondían con el porcentaje ofertado, lo utilicé dentro del rango de las fechas indicadas y la operación fluyó, sin ningún obstáculo, ni subterfugio.
El pueblo es sabio y conoce donde le cobran lo justo y correcto por los productos que adquiere y castiga tarde o temprano a los que lo engañan; sino, pregunte qué ocurre con la afluencia de clientes a Boca Chica.
