La mejor medicina para liberarnos de las cadenas mentales está a alcance de todos.

Por Fernando Despradel
Un apreciado amigo me anunció que se mudó en una casa próximo a un pobladito, con un amplio patio invadido por las malezas.
El patio estaba igual que su cabeza poblada por contrariedades.
Cada día invertía gran parte de su tiempo en desyerbar, en poco tiempo su ardua labor empezó arrojar beneficios,  el patio se percibía limpio y apenas con unos rincones por despejar.
Dice nuestro amigo que el patio era una radiografía de su cabeza, ya se sentía liberada de ese pesar, de esos pensamientos negativos..
Empezaba a divisar la luz al final del túnel.
Hagamos como el amigo;  es posible no dispongamos de un patio, ni de un jardín,  pero es muy probable que un espacio de la casa o apartamento esté convertido en un solemne desorden y podamos consistentemente cada día emprender una acción hasta ordenar el área.
Es muy probable que al finalizar el ordenamiento mentalmente nos sintamos liberados de cadenas que nos atan y nos atormentan.