La experiencia de arribar a 101 años de edad.

Por Fernando Despradel
Un grupito de familiares viajamos ayer a La Vega para celebrar el 101 aniversario de existencia de tía Luisa Despradel.
Otros, por diversas circunstancias no pudieron estar presencial en tan significativa conmeración.
Nietos, biznietos y otros se pusieron presentes a través de videos y mensajes, lo cual rebosó de satisfacción a la cumpleañera.
La celebración tuvo un doble significado, por celebrarse ayer el «día del maestro» y tía Luisa ejerció por larga data el magisterio en las escuelas públicas Gaspar Hernandez y Federico García Godoy de la olímpica y culta ciudad, además de otra localizada en la zona rural de la provincia.
Ella sorprende por su lucidez y capacidad de razonamiento, recién se inició recibiendo y enviando WhatsApp, lo cual ha significado un gran paso de avance de ella, que la  conecta con mucha gente apreciada.
Me comenta sobre el menú televisivo de su preferencia y figuran programas de contenido medio ambiental, comentarios culturales y noticiarios.
La profesora es capaz de sostener cualquier conversación de temas muy variados con todos nosotros.
Resulta muy agradable conversar con ella, porque además de su actualización temática,  nunca es atosigante y mantiene un equilibrio razonable con el interlocutor.
Tía Luisa posee una respetable memoria, recuerda todo de su pueblo de origen y recorre todos los pasajes de su existencia con suma facilidad.
Con frecuencia el profesor Hugo Estrella recurría a ella para recabar datos y confrontar informaciones de los acontecimientos ocurridos en la ciudad y sobre determinados personajes.
De su entorno se han ido al más allá todas las vecinas contemporáneas y recientemente fallecieron sus dos últimas amigas que vivían en el exterior.
Confiesa que muchas veces le embarga un sentimiento de soledad.
A excepción de sus piernas, todo su organismo funciona correctamente.
Dos meses atrás fué hospitalizada por una hemorragia estomacal ocasionada por la ingesta de medicamentos.
No recordamos otra ocasión haya sufrido de trastornos serios de salud.
Tía Luisa ha sido fuerte y valiente resistiendo las perdídas de familiares de primera línea; como su madre, su hermana, tres hermanos y el dolor más profundo, la partida de su hijo querido Ricardo, unos pocos  años atrás.
Con un cerebro nítido, con una visión certera de la realidad y una mina de afectos y cariños por repartir cada día entre lo que formamos su mundo tendremos a esta gran mujer por mucho tiempo con nosotros.