Históricamente hemos tenido y tenemos un costo forestal para el desarrollo urbano.

Por Fernando Despradel
Desde que Nicolás Ovando fundó la primera ciudad de Santo Domingo debió tumbar miles de árboles endémicos de la isla que los tainos cuidaban y respetaban para dar pasos a residencias, palacietes, edificaciones gubernamentales, hospitales, calles y plazoletas.
Actualmente cada vez que se levanta un complejo reaidencial es a costa de una cantidad determinada de arboles, para dar pasos a residencias unifamiliares o edificaciones multifamiliares que son ocupadas con prontitud por residentes, esto ocurre en todas las áreas de la ciudad y destinadas a todas las clases sociales.
Casi nunca vemos el rechazo de la población por estas podas de arbustos de todos tamaños y variedades.
La saturación vehicular que hoy sufrimos es un modelo que se viene acuñando de muchos años atrás y cuya cuota de responsabilidad pertenece a todos los gobiernos correspondientes a los partidos políticos del sistema.
No es por el gusto o por algún favoritismo que el gobierno permite libremente la importación de vehículos, es porque de los impuestos de todo tipo que pagan dichos vehículos se nutre el erario nacional en un porcentaje considerable para cubrir su presupuesto de gastos e inversiones.
Este festival de «ferias de vehículos» de todos los bancos del sistema, cada vez más atractivas y con más facilidades para los clientes es una bendición para los bancos y para los organismos de recaudación del régimen.
La ciudad se ha extendido de manera agresiva y desordenada, después que confrontamos los diversos problemas, entre ellos destaca el del tránsito, entonces es que como con una varita mágica aparecen soluciones.
Debemos admitir que los miles y miles de ciudadanos que transitan por las avenidas República de Colombia, Jacobo Majluta, Carlos Pérez Ricart, Los Próceres y Monumental experimentarán un considerable alivio al estrenar este conjunto de soluciones viales de  más amplitud en las vias, túnes, elevados y distribuidores en dicha zona.
Eso indiscutiblemente tiene un costo forestal y de otra naturaleza.
Dicen los opositores a dicho proyecto que resultaría mejor invertir los recursos en el transporte público.
Me imagino que el nivel de ejecución del proyecto no tiene reversa, pasó el momento de protestarlo y discutirlo.
Otra área que experimentará una notable mejoría  en el tránsito es la de la salida hacia la zona Sur del país con el conjunto de túneles y pasos a desnivel en las avenidas 27 de Febrero , Isabel Aguiar y Luperón.
Recuerdo en el pasado durante el proyecto de transformación urbana de Villa Juana, que un personaje del gobierno del Dr. Balaguer aquietó las protestas de ese sector siempre contestatario, utilizando una fuerza de choque dirigida por un temible personaje: Macorís.