El domingo tuve que interrumpir mi descanso y salir por un trayecto que incluyó varias avenidas y calles de la ciudad.

Por Fernando Despradel

Me sorprendió que siendo domingo a media tarde varios agentes estuviesen en servicio en varias intersecciones.
Pude apreciar para sorpresa y satisfacción que varios motorizados cumplían con las luces del semáforo; pero otros no, yéndose olímpicamente en «rojo», para que mi cerebro reaccionara automáticamente en modo «de pique».
Así reaccionó también cuando las veces que atravesé el túnel de la Av. 27 de Febrero, encontré circulando varios motores en ambas direcciones.
Definitivamente las autoridades de tránsito tienen que actuar con «mano dura» con estos violadores impenitentes de las normas.
Imagino que muchos ciudadanos entrarán en situación de incomodidad cuando son testigos de estas frecuentes transgresiones a las normas.
Para concluir mis párrafos de hoy, vamos hacerlo con algo positivo, que presenta la otra cara de la moneda.
Este domingo también presencié que una patana desmontaba fundas de cemento en un edificio en construcción en un día y horario que no afectaba para nada el tránsito de una avenida de mucha circulación.
Una demostración de conciencia del constructor y del suplidor en este ejemplarizante caso.