Los dominicanos nos empecinamos en ser negativos.
Por Fernando Despradel
Confrontamos un mega problema de tránsito que se traduce en un entaponamiento permanente de las principales vías de tránsito del Gran Santo Domingo y se replica en las principales ciudades del país.
Un principio básico indica que las causas fundamentales son la cantidad extraordinaria de vehículos circulando en las calles y avenidas y a una carencia de obras de infraestructuras para agilizar el paso de los vehículos, como serían elevados, túneles y pasos a desnivel.
En ejecución tenemos algunos, como el circuito Av. 27 de Febrero, Av. Isabel Aguiar y Av. Luperón, el cual marcha a buen ritmo.
Otro circuito es el de Prolongación Av. Colombia, Av. Jacobo Majluta, el cual también representaría un deshago a los ciudadanos de esas áreas de la ciudad, los cuales consumen un tiempo enorme, amén de gastos de combustible considerables para arribar desde sus hogares a sus centros laborales.
No hay hora del día y de la noche que no suframos esos tormentosos tapones.
Diferentes organismos estatales responsables de organizar y reglamentar el tránsito vehicular, auxiliado por la asesoría de una empresa extranjera han elaborado un plan estratégico para mejorar la caótica situación.
Antes de poner en marcha, ciudadanos de todos los niveles sociales y de cero formación profesional en la materia han emitido juicios negativos de las medidas en cuestión y condenado al fracaso las mismas.
Incluso un ex presidente y político aliado al régimen afirmó categóricamente «eso es caballá, eso no va a funcionar «.
Debemos insistir en dos vectores fundamentales que inciden en el mayúsculo desorden: los inmanejables motoristas, incumplidores impenitentes de las reglas de tránsito y de igual manera los conductores de vehículos pesados.
Si logramos ordenar a unos y otros, ganaremos espacios en calles y carreteras, el erario nacional se verá más deshogado con las altas sumas que cuestan la rehabilitación de las víctimas de los accidentes, en un altísimo porcentaje motoristas.
Mano dura piden sectores para los violadores de la ley de tránsito y sus patronos, seguro que actuarán con sensatez y conciencia.
Los locos, que no se puedan controlar definitivamente, sáquenlo de circulación, porque constituyen una amenaza permanente para toda la población.
Démoles la oportunidad a las autoridades para que ensayen el nuevo proyecto, peor «es no hacer nada y quedarse cruzado de brazos, esperando todo se complique más y más »
Esperemos por los resultados..
